jueves

Por qué escribí esta novela

Hace unos años hubo una epidemia de divorcios entre los padres del colegio en el que trabajo.
El tutor de segundo de primaria -y los demás profesores de primaria-, comentaban un día sí y otro también, las alteraciones que observaban en los chavales: las alteraciones consistían sobre todo en una mayor agresividad (mordiscos y patadas en lugares insospechados de la anatomía de sus compañeros de clase), lloriqueos sin causa o motivo aparente y, en algunos casos, negativa absoluta de volver a casa al terminar las clases.
Esa conducta se iba extendiendo poco a poco entre los alumnos de segundo ante la perplejidad de los profesores, que no encontraban una explicación.
Era como si estuviésemos en una película de ciencia ficción en la que un "dominador de mentes" se estuviese apropiando de las de nuestros alumnos y les hiciese actuar así.
La fase aguda de la epidemia (los mordiscos más dolorosos, los lloros con menos motivos aparentes, las quejas por todo, por cualquier cosa, por la vida misma) llegó en el segundo trimestre (después de Reyes, qué casualidad)
En ese trimestre, en las entrevistas de tutoría, se fue desvelando todo aquel mar de fondo. Uno tras otro, iban saliendo a la luz los matrimonios rotos. Los profesores estábamos desconcertados, nunca habíamos presenciado algo igual.
Pero lo peor eran los chicos. Qué más nos daba a los profesores saber por qué sucedía aquello, si las consecuencias las seguían sufriendo los niños y ni siquiera lo sabían.
Ver aquel grupo de niños desorientados, angustiados pero sin saber por qué, fue lo que me movió a escribir.

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